lunes, septiembre 15, 2003

A SALUD DE HIDALGO

A propósito de esto de las fiestas patrias, y que todos andamos bombeando sangre tricolor, estuve viendo ayer una peli muy mexicana siguiendo los pasos del gurú de la limonada con un elenco de primera categoría: Rafel Inclán, Héctor Suarez y Don Vicente Fernandez.

Y tengo que admitir que me ha llegado el personaje de Don Chente, que aún cuando no sea un Robert de Niro actuando es la mejor voz del mundo mundial aún sobre Frank Sinatra, y el que tenga algún problema con eso lo espero a las 6:05 de la tarde frente a mi oficina para arreglar la ofensa.

Se planteaba que los mexicanos somos los hijos bastardos de Cortez, mitad españoles y mitad indios, producto de la violación de la Malinche a manos del capitán español, de ahí nuestro profundo desprecio por el blanco y a la vez nuestra actitud salamera al intentar agradarlo siempre.

Los españoles traían a sus mujeres de España para procrear a sus hijos en este país, los criollos, que eran dueños y señores de vidas y por supuesto de muertes, pero a la vez gozaban de los placeres de las carnes morenas engendrando mestizos a diestra y siniestra.

De ahí nace la cultura del mexicano que venimos arrastrando a través de los siglos tratándo siempre de dejar de ser indios, de dejar de ser mestizos para convertirnos en criollos y agradar a nuestro padre blanco. Es por eso que la peor ofensa para nosotros es una mentada de madre (leáse Chinga tu Madre) porque nos recuerda las vejaciones y violaciones hacia nuestra madre la Malinche.

El mestizo, no así el indio, siempre será mitad esto y mitad aquello, ni de aquí ni de allá, y buscará siempre la manera de camuflajearse para mejorar su apariencia ante el mundo, buscando una mujer blanca para casarse que lo haga parecer el criollo que siempre quiso ser, olvidandose de los suyos y sus orígenes.

La Malinche, Cortez, los mestizos y criollos no es mas que puro simbolismo que refleja nuestra identidad como país, adoptando siempre lo extranjero, no necesitamos emigrar a la frontera, no necesitamos visas laser, ni tintes rubios, ni productos americanos, se dice Adios y no Bye, odiamos a los gringos y nuestra luna de miel es en Las Vegas.

Pronto dejaré de ser un mestizo para ir en busca de mi mujer rubia, la promesa de ser un criollo se abre ante mis ojos, veremos de que estoy hecha, y escribo esto para leerlo cuando se me suba el aire a la cabeza y recordar que los mestizos somos la unión perfecta de dos razas y no un accidente de geografías, podemos ser triunfadores enfundados orgullosamente en nuestras pieles morenas.
¡ Viva México Cabrones!

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